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jueves, 31 de marzo de 2011

Ni Esclavos ni Víctimas: Determinismo, Indeterminismo y Volicionismo


Hablando de Determinismo me puse a buscar información en Internet sobre este tema y encontré un texto titulado “Ni Esclavos ni Víctimas” que considero muy interesante y relacionado con lo visto en clase en el cual se trata brevemente el problema de las dos posiciones clásicas: el determinismo y su opuesto, el indeterminismo; la libertad queda entonces entendida como una posición intermedia a la cual llamaremos “volicionismo”.

  • Volicionismo: Este significado metafísico de la palabra libertad difiere completamente de los significados que pueda asignarle la filosofía política.
En realidad, las discusiones sobre los otros significados son superfluas si no existe esta libertad. No está de más afirmar que la libertad metafísica precede a la libertad política.

En este texto se nos muestra como el problema del determinismo es naturalmente diferente a afirmar que el hombre está condicionado por el ambiente y por su herencia genética; quienes esto afirman no ponen, generalmente, en duda la existencia de voliciones.

Pero la revolución cuántica de los años 30 desplazó ahora la balanza en favor del
indeterminismo. Los descubrimientos pioneros de Max Planck sobre el cuanta de energía provocaron un auge en la investigación de la física de partículas. Las leyes de la cuántica hacen aparecer una indeterminación fundamental: Se había hallado por fin un argumento científico que hacía posible el indeterminismo y le daba a los filósofos un salvoconducto para seguir creyendo en la libertad.

Los entusiastas de la mecánica cuántica creyeron ver en ésta una salida al problema cuando en realidad el indeterminismo es apenas mejor que el determinismo. En cierto sentido el indeterminismo cuántico es también un tipo de determinismo: estaríamos
determinados por sucesos fortuitos. Si decimos que es “apenas mejor” es porque la libertad del hombre es incompatible con el determinismo pero no así con el indeterminismo, o dicho en otras palabras, para que exista la voluntad es necesario el indeterminismo y como señala Popper “el indeterminismo no basta.”

La situación nos obliga, literalmente, a escoger entre la demencia y la locura. Sin
embargo, nos aferramos al ideal renacentista de que el hombre es dueño de su propio
destino. Finalmente, una manera—muy insatisfactoria por cierto—de enfrentar la pesadilla y resignarse a permanecer en un cómodo estado de ignorancia volicionista, es creer que la libertad existe y que el hombre no tiene, necesariamente, por qué estar en capacidad de comprender las razones que la hacen posible.

Aquí os adjunto el link de dicho texto para los interesados: http://fce.ufm.edu/publicaciones/laissezfaire/11/LF%2011%20_Luj%C3%A1n_.pdf

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